La verdad sobre la crisis económica
Hay quienes dicen que la crisis económica ya ha pasado y que ahora es todo resuperación. Pero nadie dice a ciencia cierta que en realidad todavía no ha terminado de caer.
Esto lo vemos todos los días cuando nos enteramos que los desocupados han aumentado en porcentaje y que mas empresas hacen reestructuración de personal.
Si, las empresas ya no pueden hacer frente a la liquidación de sueldos de todos sus empleados y antes de que a las ganancias se les pierdan varios puntos, optan por deshacerse de la planta de recursos humanos. Que consecuencias trae esto?? que cada vez se este mas lejos de que la crisis acabe.
Los operarios de una fábrica no solo producen sino que también consumen y cuando alguno se queda sin trabajo deja de consumir.
Que baje el consumo trae aparejado que las empresas productoras vendan menos, que los precios de esos productos bajen y que la empresa pierda capital o ganancias. Entonces es una bola de nieva que va aumentando de tamaño terminando con todo el mundo emprobecido.
Una forma sencilla de entender esto: una empresa despide gente porque sus ganancias han bajado, pero al haber mas desocupados hay menos compradores para sus productos y sus ganancias siguen bajando y despide mas gente hasta el punto que ya nadie produce y la empresa entra en quiebra. Si una fábrica cierra las posibilidades de conseguir trabajo se ponen cada vez mas difíciles.
Hasta que no se comprenda que despidiendo a los trabajadores solo se empeoran las cosas, la crisis va a seguir entre nosotros.
Que hacer entonces?? se podría llegar a un acuerdo entre los empleados y los empresarios, todos ganamos un poco menos pero seguimos produciendo. Bajar los precios de los productos ayudaría a que el consumo se active.
Pero el problema es que nadie quiere perder nada, ni lo mas mínimo.
LOS PARADIGMAS DE LA DEMOCRACIA Y DE LA CONDUCTA HUMANA
Por Adalberto Ranssell-Levis
Entre una de aquellas cosas que se subordinan a la <> se encuentra la “democracia”. Siendo en la praxis las riquezas las que sostienen los niveles de bienestar de toda la sociedad, es decir, la seguridad, la educación, la cultura, la salud… dependen en gran medida del progreso alcanzado en la base o superestructura económica.
Pudiera pensarse desde esa óptica que el Nobel Gary S. Becker está bien encaminado en cuando cree que es posible evaluar a través de los <> las paradigmáticas conductas de la humanidad. <> dijo hace algún tiempo el teórico Carlos Marx, y aunque una mayoría de críticos siguen planteando socarronamente que las ideas del alemán han sido superadas, en la realidad lo que vislumbro es como un revoloteo de malsanos carroñeros alrededor del muerto/vivo. Los ortodoxos del capitalismo y apologéticos defensores de los valores occidentales hasta hace poco defendían la metafísica de la inconexión entre la economía, la política, la ideología y la cultura. Justamente la preeminencia de carácter ontológico y metodológico que Marx le daba a la economía sobre los restantes ámbitos sociales, ha sido el reproche más repetido contra la tesis del judío.
El orden “democrático” está garantizado en cuanto se acepten y se respeten las diferentes escalas sociales. Cualquier sistema por antonomasia otorga privilegios a unos individuos en detrimento, como es “lógico”, de otros. <> aunque predica la igualdad ante la ley, así como el libre albedrío, en la praxis adjetiva los modos y las formas de sometimiento y de explotación, esto con mayor o menor rigor, dependiendo, del estatus económico y social al que pertenezca cada uno de los residentes sociales, así como del nivel de desarrollo alcanzado en la región y del país donde operen los omnipresentes mecanismos del capitalismo global. Aunque lo que viene suene a Perogrullada sería bueno recordar que la desigualdad sigue siendo condición esencial para el proceso humano.
La democracia confronta a la barbarie con la implantación de un orden efectivo de urbanidad y de respeto a las formas y modos de convivencia, o como nos dice Flores d’ Arcais: donde el poder debe pertenecer a cada uno, pero donde de ningún modo alguien pertenezca al poder, Y me pregunto; ¿Cómo se hace eso que esboza Flores sin parecer y ser extremadamente cándido?
Sabemos pues, que cualquier sistema de leyes siempre ha impuesto sus prioridades a favor de la clase social que ostente el poder. ¿Acaso aconteció, que en el sistema esclavista alguna vez crearon ordenanzas a favor de los esclavos o que en el feudalismo los siervos fuesen liberados de las durísimas cargas impositivas, las mismas que a su vez sostenían al sistema dominante? NO. Es utópico creer que la burguesía resuelva imponerse un orden que restrinja sus privilegios. Aquí se extiende una inmanente e inagotable contraposición entre los subyugados y los dominadores. Cada individuo descubre o identifica a sus semejantes en cuanto existe una escala social donde los unos aprecian que todos los hombres no corresponden a su status, en el cristal pueden hallar iguales, pero también distinguir a los otros. Y esto lamentablemente sucede hasta en la familia de los primates.
Si nos damos por bien servidos cuando nuestros gobiernos reprimen la tendencias naturales de los seres humanos, ya sean; sexuales, raciales o de clase es otórgale un valor incuestionablemente pírrico a la democracia. La banalidad de sentirse arropado y protegido por la aplicación de estos reglamentos, es preocupante, pues sin bien no sobran, sólo posibilitan difusamente la avenencia entre individuos en cualquier jungla.
Desde los predicados actuales es un utopismo pensar en<<el advenimiento de un mundo en el que los hombres se sientan esencialmente semejantes unos a otros… y que en ese supuesto nuevo orden sea posible conseguir la independencia individual de sus miembros como sujetos libres (…)” Si bien es innegable que una minoría goza de excepcionales prerrogativas frente a una inmensa masa de descamisados, que además sufren todo tipo de tropelías contra su albedrío. Y aquí cabe citar a Leopoldo Zea pues la historia no ha mostrado otra verdad que aquella donde <>
Hoy la mayoría de la sociedad se siente cada vez más inhábil frente a las heterogéneas mutaciones de los dominadores. El orden actual afianza el poder de los grupos industriales y financieros sobre todo lo demás, sosteniendo y sometiendo a través de la modelización y restructuración de los mecanismos de producción, reproducción y distribución de todo tipo de vienes de uso y consumo. La mentalidad de la hot dogs y la coca cola ha impregnado en la cultura de masas a escala planetaria, inhibiendo de los individuos el poder hacer una reflexión cabal y coherente ante las arbitrariedades que se perpetran a diario contra ellos, manteniéndose apacibles y cuando más exigiendo sus derechos en tonos descafeinados o distinguiblemente Light. En buena medida la sociedad global de la información y el sistema educativo se ha convertido en la procreadora de sociedades miopes.
Aun es peor para los millones de seres humanos que “viven” en los países no integrados a los núcleos de poder, estos parecen hallarse sobre una enorme ola que les impide maniobrar. Regiones enteras van a la deriva, discurriendo como victimas de una brutal expoliación, expresada mediante el manejo acucioso y voraz de la plusvalía absoluta, el intercambio desigual y otras abusivas normas impuestas a los débiles por las naciones poderosas a través de los organismos supranacionales de carácter económico; BM, FMI, OCDE y el OMC, sin desdeñar las entidades de signo político como lo es el Consejo de Seguridad de la ONU, así también aquellas formaciones de carácter social/ideológica y donde impone sus pautas la omnipresente Asamblea General de Naciones Unidas através de “instituciones como la UNESCO, la OIT, el PNUMA y el PUNUD, para al fin completar el excelente servicio a favor de los países “todopoderosos” topamos con el poder militar, nominado en la sigla, OTAN. Es decir el control de los núcleos de poder sobre la economía, la política, la sociedad, la ideología y lo militar hacen que el capitalismo reinante parezca un inexpugnable e inamovible sistema global.
Los Estados dominadores generalmente nucleados entre sí, y dirigidos por activos y eficaces funcionarios vinculados a las distintas elites del mundo industrial y monetario, propician los desafueros e iniquidades sobre los países más débiles y endeudados. Las elites del poder siempre están dispuestas a afrontar de manera pragmática las crisis que surgen cíclicamente en el capitalismo, debido a las contradicciones internas del sistema, entre ellas la más dañina, la que se origina por la sobre-producción y acumulación de bines de uso y de consumo.
Según el galo François Chesnais los ejecutivos del sistema dominante elaboran reglas que tienden a “modificar el conjunto de las condiciones sociales en las cuales se mueve”. Afectando entre otras cosas los grandes logros alcanzados por los trabajadores frente a los políticos, la patronal y los banqueros. La actual crisis refleja esta realidad de manera harto suficiente. La falta de referentes o alternativas del proletariado frente al sistema capitalista acrecienta el dominio de la burguesía sobre los trabajadores en todo el mundo. La caída del comunismo cuartelero de la Unión Soviética y sus satélites del este europeo ha sido uno de los factores propiciatorios para el debilitamiento del poder que otrora poseía la sindical obrera en los países.
Es inaceptable el abaratamiento del despido, la rebaja de los salarios, o el aumento del tiempo de los obreros en el mercado laboral, la supresión de los subsidios a las viudas, la aplicación y ampliación de la plusvalía absoluta en todas las ramas empresariales. Del mismo modo es injusto que sigan aumentando los niveles de retención de los sueldos para los fondos de la seguridad social, o que mientras las remuneraciones de los gerentes y de los políticos nunca son lo suficientemente altas, ya que en otras partes son aún mayores. Y que por el contrario, los salarios obreros no resultan lo suficientemente bajos, ya que en otras partes son aún más bajos, como ha expuesto el filósofo Christoph Henning para terminar preguntándose ¿por qué a los segundos se los corrige hacia abajo y a los primeros hacia arriba? ¿Acaso las empresas no contabilizan ambos por igual entre sus costos?>>
El sistema muestra su arbitrariedad cara a los pueblos sin ningún recato, atreviéndose a decir lo que hacía sólo unos años atrás era inimaginable. Por ejemplo, los procedimientos públicos de pensiones tienden a aplicar los acomodos hechos por “instancias” supranacionales como la OCDE. El señor Eward Whitehouse miembro de esta organización y experto en la materia, considera que la media de 62,6 años para la jubilación en la Unión Europea no puede sostenerse debido al constante crecimiento de la esperanza de vida de sus ciudadanos. Sugiriendo que la vida laboral alcance los 67 años, el Reino Unido se propone que sea hasta los 68 años. Con el mismo interés plantean computar los salarios yendo más a tras en la base de datos, lo que supone rebajar notablemente los dineros a los jubilados ya que “con excepciones, las vidas laborales suelen ir acompañadas de salarios crecientes que, como poco, se consolidan en la ultima etapa. Por tanto… la disposición perjudicaría a la media…”
“La asimilación de la sociedad política por la sociedad civil” no se ha concretado en tanto hay que dar la razón a Heinz Dieterich cuando dice que; “la brutal lógica del neoliberalismo reconoce como única forma legitima del homo sapiens su grotesca caricatura mercantil de homo oeconomicus y como único derecho de sobrevivencia el que pueda conquistar en el mercado. Los derechos humanos formales, sociales y colectivos sólo tienen vigencia práctica en la medida en que puedan validarse en el mercado; caso contrario son letra muerta…”
La democracia real es por decirlo de algún modo la antitesis de la democracia esbozada teóricamente, priorizándose en la práctica la creación de bienes materiales y el interés por el resultado financiero, olvidándose el lado ético. Los reguladores del sistema capitalista se empeñan en llevar a la praxis el pensamiento maltusiano y socialdarwinista. Son muchos las muestras que se dan por todo el planeta, como es el caso de Alemania. Allí el ministro de Exteriores señor Guido Westerwelle ha criticado el procedimiento germano de subsidios sociales a los parados de larga duración, considerando que es exageradamente benévolo, al punto de parecerle una de las causas de la declinación alemana, al tiempo que coteja la situación con la decadencia del Imperio Romano.
Mientras que la plusvalía relativa y la extraordinaria se unan para dar beneficios a los propietarios de la industria, a los comerciantes y a los acaudalados banqueros, sin que “nadie” piense que este momento es ideal para producir más con más trabajadores y con menos horas en los puestos de trabajo, además que se pueden y se deben mejorar los salarios, abriendo de este modo la posibilidad a un mercado creciente y efectivo. Lo que en consecuencia redundará en el mejoramiento de vida de aquellos que producen al pie de la maquinaria o del Mouse y de los mismos capitalistas.
Si llega el cambio, si llegase ese momento, no sería por una intención ultraísta o humanista de la clase burguesa, sino traído por el propio pragmatismo del sistema, el cual se verá avocado a adaptaciones revolucionarias, en cuanto tiene que proporcionar salida a los productos fabricados en cantidades cada vez más numerosas y a ritmos cada vez más rápidos. En consecuencia el mismo sistema creará las condiciones de carácter objetivo y subjetivo para la transformación, las que sin duda evitaran los nocivos estancamientos de la economía y sus obligatorios reajustes, que van desde el cierres de puestos laborales con sus consabidas secuela en todos los ámbitos de la sociedad. La sobre-acumulación de bienes de uso y consumo seguirán preocupando a la oligarquía y por extensión perjudicando a los convenios colectivos…, trayendo el recorte de las prestaciones sociales, la prolongación de la jornada laboral y el aplazamiento del tiempo de servicio para lograr la jubilación entre otros muchos males que provoca el socialdarwinismo globalizado
No obstante seguirán siendo los más beneficiados los países aglutinados en grupos de poder; la Comunidad Europea, o los anglófonos de Norteamérica y Oceanía, en el caso especifico de Australia, y en Asia; Japón, Corea del Sur y la convergente China. En centro y Suramérica tendremos probablemente a Panamá y a Brasil, ambos casándose con los países desarrollados anglosajones, igualmente, pero algo más tarde, Colombia. Y en el Caribe a Cuba, si le permitieran ser parte de Norteamérica en la versión Puertorriqueña o simplemente como un Estado más de los Estados Unidos.
Desde este punto de vista el ensanchamiento de los bloques de poder representan un logro. Es de recordar que Engels y Marx festejan el triunfo de los Estados Unidos sobre México en 1847. La subordinación de este país a los activos representantes del sistema sin proponérselo está dando lugar al sistema que ha de negarlo. <>… ¿Acaso es una desgracia que la magnifica California haya sido arrancada a los…mexicanos…? Todo lo contrario, esas pequeñas naciones impotente deberían estar reconocidas a quienes siguiendo necesidades históricas, las agrandan a un gran imperio y les permiten participar en el mundo que de él a de surgir. Abandonadas a sí misma hubieran quedado fuera del futuro…
En fin creo que no dejarán de ser las mismas exigencias para que funcione el sistema capitalista las que obligarán a los dominadores a hacer concesiones frente a las muchedumbres desposeídas. Si la democracia en buena medida está “determinada” por el nivel de desarrollo de la economía, la economía a su vez tiene la necesidad práctica de preparar el terreno donde el mercado florezca. Con esa visión optimista y objetiva espero ver el progreso del Nuevo Orden Mundial y con él una democracia más “humanista”.